OCTAVIO SASSO
EL UNIVERSAL
"Yo confío en Dios y sé que Él me dará otra oportunidad. Si me dejó vivir es porque me dejará volver al fútbol". Así hablaba Paul Ramírez hace algunos meses, cuando hospitalizado en el Hospital Pérez Carreño de Caracas, recibía el trasplante de un riñón.
La joven y eterna promesa del fútbol local no se animaba a darse por vencido y a pesar de la delicada situación que atravesaba y lo complicado que era su regreso, hoy la vida le da una nueva posibilidad y el Unión Atlético Maracaibo le pone un balón y una camiseta.
"La vida y mi hermana", decía entre risas Ramírez, haciendo alusión a que la persona que le donó el órgano que hoy le permite soñar.
Paul trabajó arduamente. Sólo y metido en su nuevo mundo, desarrolló la idea de volver a jugar y averiguó por todos lados sobre los casos de jugadores que habían sufrido su mismo caso. Iván Klasnic, el croata que participó en la reciente Euro y que se convirtió en el primer jugador de la historia de ese torneo en jugar con esa condición médica, es su mayor estímulo y referencia. Por aquellos días, Klasnic volvía a los campos de juego.
Stalin Rivas, ídolo y familia de Paul, confiesa el sentir de todos sus allegados. "Lo vemos muy bien, de verdad. Él está muy animado y eso lo va a ayudar muchísimo, ojalá todo le salga muy bien", afirma.
Nelson Carrero, el técnico que lo tuvo muchas veces en las selecciones menores y que confía enormemente en su talento, le permite volver a la vida con una llamada.
Paul está entrenando con el plantel marabino y si todo le sale bien, volverá a ser parte de un equipo profesional en donde pueda continuar su carrera como jugador.
"Tenemos muchísima expectativa. Estamos ansiosos por ver cómo evoluciona. Él tiene la aprobación de los médicos y luz verde para volver a jugar. Sólo queremos que esté feliz y que haga lo que a él más le gusta, que es jugar al fútbol", sentencia Stalin Rivas.
Sólo el tiempo y la condición física del jugador que deslumbró todos en el Suramericano juvenil de Colombia 2005, podrán determinar si volverá a ser el mismo de siempre. Por ahora, bienvenido.